Biodiversidad 126/ 2025-4

Los pueblos del mundo vivimos tiempos oscuros. Se desata contra nosotros la violencia sin límites, sin reglas, sin pudor ni vergüenza. A las guerras de exterminio de Palestina, Sudán, Congo, se suma la violencia del crimen organizado en Haití, en Centroamérica y en la Amazonía. Pero todos los días, las comunidades y organizaciones del campo, que construimos y defendemos continuamente el territorio, ponemos la esperanza en la tierra a través de las semillas que han florecido nuestra identidad histórica y cultural durante milenios. Nuestros ancestros y abuelos nos enseñan, desde la constancia, a mantener los pies y las manos en la tierra, "porque la cabeza piensa donde los pies pisan" Nuestra revista seguirá esforzándose por apoyar lo que hoy es el trabajo común más urgente. Seguiremos entregando información veraz, resaltando la lucha valiente que los pueblos y sus organizaciones continúan desplegando. Los tiempos son oscuros, pero el futuro sigue siendo nuestro.

Editorial

El mensaje parece claro: se acabó la era del capitalismo de las buenas maneras. Ya no hay derechos consagrados, ya no hay reglas que respetar, los poderosos ya nada prometen, sólo ofrecen violencia, miseria y represión, porque el capital necesita acceder sin restricciones a los minerales, al agua, a la tierra, a la mano de obra subyugada.
El mensaje parece claro: se acabó la era del capitalismo de las buenas maneras. Ya no hay derechos consagrados, ya no hay reglas que respetar, los poderosos ya nada prometen, sólo ofrecen violencia, miseria y represión, porque el capital necesita acceder sin restricciones a los minerales, al agua, a la tierra, a la mano de obra subyugada.

El Estado israelí emprende la destrucción de la base material ancestral del pueblo palestino

En julio de este año, el ejército israelí destruyó los almacenes, la infraestructura de la unidad, donde se guardaban equipos esenciales palestinos, semillas y herramientas para la reproducción de las semillas nativas. La destrucción se llevó a cabo sin previo aviso, bajo protección militar, y constituye un duro golpe para los esfuerzos palestinos por preservar la biodiversidad local y garantizar la soberanía alimentaria.
En julio de este año, el ejército israelí destruyó los almacenes, la infraestructura de la unidad, donde se guardaban equipos esenciales palestinos, semillas y herramientas para la reproducción de las semillas nativas. La destrucción se llevó a cabo sin previo aviso, bajo protección militar, y constituye un duro golpe para los esfuerzos palestinos por preservar la biodiversidad local y garantizar la soberanía alimentaria.

La destrucción de cultivos es genocidio

La lucha por ponerle fin a la ocupación israelí, la construcción del territorio y el elemento “tierra”, están en el corazón del impulso palestino por una liberación nacional. Cargada de un peso simbólico como ícono amargo e irónico de una paz fracturada, la defensa de los “zaytoons” u olivos se halla atada tangiblemente a la viabilidad de una economía agrícola, cimiento sobre el que se alza el propio Estado palestino.
La lucha por ponerle fin a la ocupación israelí, la construcción del territorio y el elemento “tierra”, están en el corazón del impulso palestino por una liberación nacional. Cargada de un peso simbólico como ícono amargo e irónico de una paz fracturada, la defensa de los “zaytoons” u olivos se halla atada tangiblemente a la viabilidad de una economía agrícola, cimiento sobre el que se alza el propio Estado palestino.

El tóxico lucro del agronegocio israelí

De la misma manera que arrancan violentamente milenarios olivos en territorio palestino, el ejército israelí y los habitantes de las colonias ilegales se aplican en la estrategia de desenraizar al pueblo palestino de su tierra. Uno de los pilares de este proceso es el agronegocio israelí. Las inversiones extranjeras han jugado un papel importante en el crecimiento de este empresariado, conforme se ha ido entretejiendo con la agroindustria global y exportando su modelo tóxico hacia otros países.
De la misma manera que arrancan violentamente milenarios olivos en territorio palestino, el ejército israelí y los habitantes de las colonias ilegales se aplican en la estrategia de desenraizar al pueblo palestino de su tierra. Uno de los pilares de este proceso es el agronegocio israelí. Las inversiones extranjeras han jugado un papel importante en el crecimiento de este empresariado, conforme se ha ido entretejiendo con la agroindustria global y exportando su modelo tóxico hacia otros países.

Ecuador: un paro de comunidad y territorio

El 12 de septiembre de este año, el gobierno ecuatoriano emitió el decreto 126, que determina la eliminación del subsidio al diésel, lanzando fuego a un estallido que lleva años acumulando agravios. Pero este paro no va sólo del diésel, sino del hartazgo ante el miedo, la impunidad, la indefensión y el saqueo diario, obsceno y desembozado.
El 12 de septiembre de este año, el gobierno ecuatoriano emitió el decreto 126, que determina la eliminación del subsidio al diésel, lanzando fuego a un estallido que lleva años acumulando agravios. Pero este paro no va sólo del diésel, sino del hartazgo ante el miedo, la impunidad, la indefensión y el saqueo diario, obsceno y desembozado.

¿Agua y energía para la gente o para las corporaciones tecnológicas?

Los centros de datos son la base física de las nubes de computación y del tráfico digital. La hiper escala implica miles de computadoras conectadas, que demandan inmensos volúmenes de energía constante y agua para enfriar el calor que producen. Pese a estas condiciones, los centros de datos se instalan en casi todo el mundo sin consulta previa y a despecho del bienestar de las poblaciones locales e indígenas.
Los centros de datos son la base física de las nubes de computación y del tráfico digital. La hiper escala implica miles de computadoras conectadas, que demandan inmensos volúmenes de energía constante y agua para enfriar el calor que producen. Pese a estas condiciones, los centros de datos se instalan en casi todo el mundo sin consulta previa y a despecho del bienestar de las poblaciones locales e indígenas.

Nyéléni: apuesta por la esperanza

En un mundo marcado por el avance del autoritarismo, la crisis alimentaria y el despojo, los movimientos que integran el proceso Nyéléni reafirman algo radical: la esperanza. Una esperanza organizada, colectiva, tejida desde los territorios y anclada en la convicción de que la soberanía alimentaria sigue siendo el camino hacia la justicia.
En un mundo marcado por el avance del autoritarismo, la crisis alimentaria y el despojo, los movimientos que integran el proceso Nyéléni reafirman algo radical: la esperanza. Una esperanza organizada, colectiva, tejida desde los territorios y anclada en la convicción de que la soberanía alimentaria sigue siendo el camino hacia la justicia.