Biodiversidad 128/ 2026-2

La guerra genocida actual es permanente y busca que los ricos más ricos se apoderen de todo y acaparen más y más ámbitos comunes de las comunidades. El acaparamiento de tierras, la invasión agroindustrial con su violencia sistémica actualizan el despojo, la devastación, la deshabilitación y la expulsión. Se incendian bosques, se roban manantiales, represas y torrentes, se destruyen casas y se prohíben modos de habitar los territorios, las técnicas antiguas, los saberes ancestrales, la relación con la lluvia, el viento, la humedad del suelo y la temperatura. La Naturaleza también sufre esta condición permanente de guerra generalizada. Los pueblos en cambio van por la vida comunitaria, trabajan, celebran la cultura y custodian sus semillas ancestrales, defienden sus territorios y buscan la paz. Su lucha es por la vida y los pueblos del mundo nos invitan a ello.