Los pueblos del mundo vivimos tiempos oscuros. Se desata contra nosotros la violencia sin límites, sin reglas, sin pudor ni vergüenza. A las guerras de exterminio de Palestina, Sudán, Congo, se suma la violencia del crimen organizado en Haití, en Centroamérica y en la Amazonía. Pero todos los días, las comunidades y organizaciones del campo, que construimos y defendemos continuamente el territorio, ponemos la esperanza en la tierra a través de las semillas que han florecido nuestra identidad histórica y cultural durante milenios. Nuestros ancestros y abuelos nos enseñan, desde la constancia, a mantener los pies y las manos en la tierra, "porque la cabeza piensa donde los pies pisan" Nuestra revista seguirá esforzándose por apoyar lo que hoy es el trabajo común más urgente. Seguiremos entregando información veraz, resaltando la lucha valiente que los pueblos y sus organizaciones continúan desplegando. Los tiempos son oscuros, pero el futuro sigue siendo nuestro.