Biodiversidad 125/ 2025-3

Palestina se ha vuelto la bandera de la vida contra la muerte. En esa bandera habita la humanidad, la dignidad, el amor y la esperanza. Pero la vida no sólo surge ahí. Viene de tantísimos rincones. Es el pecoreo, el tejer hilos invisibles de contacto. El crecer la densidad del territorio y sus relaciones. Los pueblos lo saben. Y por eso exigen su propio modo. Su propia mirada. En todo el continente exigen su propio modo. Sus semillas campesinas, su modo de ejercer su sistema de justicia propio, sus propios modos de la sanación, de la confianza, de la intimidad. Su recreo propio. Su festejo mutuo. Biodiversidad, sustento y culturas está para tejer esos hilos del pecoreo y el cariño compartido. Pero también para preparar nuestra resistencia y nuestras propuestas de futuro, confiando en la humanidad, en la Naturaleza.